¿Acaso sabía que llegaría a recordar tantos buenos días? Son tan buenos momentos, sin poder contarlos o algunos perdidos entre otros mejores, con un poco de sentimientos sembrados en lugares donde la energía persiste al pasar de nuevo, o con pixeleadas imágenes reproducidas a cualquier momento. ¿Acaso sabia que hoy estaría con esa rubia que me ofreció un poco de su oblea? Pues no. Pero hoy si, hoy setecientos 30 días más tarde donde jugar a los congelados fue mi excusa para abrazarla.
V&C
